En años recientes, y en busca de posicionarse como un centro de referencia, el Centro de Control del Dóping del Hipódromo de San Isidro, que comprende el Servicio Químico y el Centro de Extracción de Muestras, ingresó al marco del Sistema de Normas, Calidad y Certificación del IRAM (Instituto Argentino de Normalización y Certificación).

A principios de 2016, el centro recibió la re-certificación IRAM-ISO 9001-2008, cuyos alcances son: toma de muestras de fluídos biológicos de equinos participantes en competencias deportivas del hipódromo de San Isidro, la identificación de sustancias farmacológicamente activas en muestras propias y de otras instituciones, y la emisión de informe de resultados. La vigencia de dicha certificación es hasta fines del año 2018.

Bajo la dirección de la bioquímica Patricia Porto, el laboratorio participa regularmente dentro del destacado programa de Interlaboratorios de la IFHA (International Federation of Horseracing Authorities). Dicho programa evalúa el grado de sensibilidad que logran los distintos laboratorios miembros para la detección de drogas no autorizadas. 

Asimismo, el laboratorio presta servicios a terceros, como a destacadas instituciones organizadoras de exposiciones equinas, de concursos ecuestres, y a algunos de los hipódromos del interior más importantes del país.




Breve reseña


La actividad del Centro de Control del Dóping del hipódromo de San Isidro data de varias décadas atrás. Con la reapertura de hipódromo de San Isidro, en diciembre de 1979, se reinician las actividades del centro, contando, por entonces, con técnicas de TLC con revelados secuenciales y Espectofotometría UV.

La década de 1990 sería de una norme inversión para el hipódromo. No sólo se inauguró, en 1994, la famosa pista de arena interna -la más grande del continente americano, con 2600 metros de óvalo- sino que en materia de antidóping se invirtió en numerosos equipos de vanguardia.

En 1991 fue pionero en el país al incorporar la tecnología de Cromatografía Gaseosa - Espectroscopía de Masa. Para 1992, añadió la Cromatografía Líquida, permitiendo la separación de compuestos poco volátiles o termolábiles, para su posterior lectura basada en su espectro ultravioleta.

Años más tarde, en 2009, el laboratorio instala el primer equipo de Cromatografía Líquida - Masa/Masa en el país, ampliando el rango de búsqueda de sustancias prohibidas. En dicho año, el Centro de Control del Dóping se adhirió al régimen de normas de calidad ISO-9001, siendo el primer hipódromo de la Argentina en trabajar con tales estándares.

En 2016, recibió una mención especial a la excelencia en las Distinciones Carlos Pellegrini 2015, la mayor ceremonia de premiación del turf argentino.




El antidóping en el mundo

En el mundo del deporte, las carreras de caballos ocupan, históricamente, un lugar pionero en materia de antidóping. Sin ir más lejos, las primeras investigaciones dentro del mundo deportivo se realizaron sobre caballos de carrera, y tardaron varias décadas más en llegar, por ejemplo, a las olimpíadas.

La primera descripción de dóping en el universo de las carreras se remonta a la época del Imperio Romano, en el espectáculo predilecto de los emperadores, las carreras de carros. En aquellos años remotos, se administraba hidromiel -uno de los primeros brebajes alcohólicos que se desarrollaron-. 

Tras el nacimiento del turf, en la Inglaterra de principios del siglo XVII, en el año 1666 se establece, por decreto, la prohibición de estimulantes en los caballos. Durante el siglo siguiente, la acción probada de dóping podía tener la pena de muerte para el responsable. Sin embargo, para fines del sXIX, recién se lograrían las primeras detecciones de drogas en forma efectiva.

Para el año 1903, en Francia -país sobre el cual Argentina inspiró netamente su modelo turfistico- el Jockey Club local designaría a tres expertos bioquímicos para combatir al dóping en las carreras, entre ellos, al profesor Kauffman. El mismo declararía, no sin pesar, que "la ciencia no está aún en condiciones de determinar en forma fehaciente si a un caballo se le han administrado estimulantes o no".

Foto: Sector de antidóping del Hipódromo de San Isidro. Año 1968. Revista Jockey Club, N°9, Segunda época
  


En el año 1910, fue el químico polaco Alfons Bukowski (1858-1921) quien desarrolló, en los Estados Unidos, el primer sistema para detectar alcaloides en la saliva de caballos, aunque no se llegó a difundir. Al año siguiente, el prominente profesor Siegmund Fränkel (1868-1939) (foto), de la Universidad de Viena, culminó una propia versión del descubrimiento de Bukowski, impulsado por el Jockey Club Austriaco. El resultado de la investigación fue un éxito, no sólo dentro del turf, sino dentro del mundo del deporte. En 1930, el Dr Landers, del Jockey Club de Inglaterra, haría público los métodos de detección a la comunidad científica, mediante su trabajo "Micro-detección de Alcaloides" (Revista The Analyst).

En los años sucesivos, la muestra de saliva sería considerada fundamental para buscar drogas en los caballos de carrera. En nuestro país, por ejemplo, hasta fines de la década del cincuenta sólo se tomaban muestras de saliva, a veces de sudor, y, en escasas oportunidades, de sangre. La orina no era tomada en cuenta.

Para fines de los años sesenta, el análisis de la saliva aún mantenía  preponderancia, para ir paulatinamente perdiendo terreno ante las nuevas técnicas de antidóping. En la actualidad, las muestras de sangre (entera, suero y plasma) y de orina son las más importantes establecidas por el protocolo.